viernes, 21 de noviembre de 2014

Viñetas: Diálogos con uno mismo (2da parte) by Mina

#FragmentosdelavidacotidianaGuilledro

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Diálogos con uno mismo. La luna de Pedro.

En silencio apaga la luz del comedor y antes de subir mira por la ventana de la cocina la luna que ilumina imponente. Las noches de luna llena siempre le provocan una extraña sensación, un leve vértigo. “…Bueno, me fumo el último y subo a dormir. Algún día voy a tener que dejarlo, pero seguro que no esta noche. La luna siempre me invita a fumar.”

Enciende el cigarrillo y sale a la galería a escuchar las cigarras y los grillos que ya a esta altura son parte de la familiaridad del diario vivir. “Mira vos donde terminé... quién lo hubiera dicho con lo que me gustaba la joda. Alejado del ruido y la velocidad, disfrutando de una vida simple, sin altibajos, ya tan establecido y seguro. No parezco yo… quien soy yo?... quien era yo?”

Por un instante los grillos se callan y no corre ni siquiera una leve brisa, silencio absoluto, todo detenido en ese ahora. El río manso, la luna que se refleja y el sonido de su respiración. Y quieto así de repente lo siente, lo recuerda, lo sabe allí cerca durmiendo, encuentra las mil razones y las vive con el cuerpo. “… Lo que se es capaz de hacer por amor, por favor!… cuántas veces me habré reído de historias muchísimo menos locas… que míseros seres involuntarios resultamos cuando alguien nos invade el alma... algún día pasará? Esto, algún día va a pasar?

Ahoga el final de la brasa y cierra la puerta, con esa nostalgia hermana de la tristeza, que aparece al comprender con total certeza que estamos a merced del destino, sin claves para el futuro; rodeados de incertidumbre y totalmente desbordados de emoción. “Es tan rico el olorcito de esta casa... Deben ser los troncos de palosanto que se empeñó en traer del norte. Siempre le dá lo mismo todo, pero cuando se emperra con algo, mamita! No hay quien pueda disuadirlo… y después esos ojos con el “te lo dije” en el brillo, cada vez que comento algo al respecto.”

Atraviesa la habitación y bajo el umbral se queda mirándolo. Duerme profundo, plácido, guardándole un lugar en su pecho. Las manos apoyadas sobre su lado de la cama, como llamándolo. “…¿Cómo puede tener esas manos?… Desde el primer día fueron como imanes, símbolo rotundo de toda protección y seguridad, pesadas, calientes, tan suaves… Hoy estoy como la luna, un boludo!... Basta. Mejor me baño porque sino no duermo más.”

Abre la ducha y se queda con la mirada perdida en el vapor, mientras el agua caliente lo moja y abriga; lo ensordece con ruido a lluvia, lo transporta hacia adentro como un mantra que desentierra una profunda emoción. Se ve allí, entero, feliz. Se da cuenta por enésima vez cuanto lo ama, entiende con todos sus poros quien era, quien es y ya, nada más existe. “… Es que no puedo diferenciar lo que soy de lo que somos… Estoy loco! ¿Dónde quedó el tiempo, las ideas, los planes… ya nada de eso importa! Se ha transformado en una parte de mí que me define y me acompaña todo el tiempo… como si nada hubiese sido antes de Esto… Daría cualquier cosa por estar acá, así, para siempre… ¿Cómo puede ser tan grande…?  
Y con el agua se pierden las lágrimas, junto con la risa que ilumina todo.

Todavía húmedo se mete en la cama y ocupa el lugar reservado para él, al abrigo de sus manos y su pecho, que lo aprietan instintivas con fuerza. Y ya al borde de quedarse dormido escucha el susurro:

- ¿Qué dice la luna, precioso?


  

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Sitiados (1era parte) by Lupillar

Capitulo I

El sonido de las sirenas retumba en el aire, los jóvenes corren atemorizados hacia sus casas, el toque de queda de las seis de la tarde es la excusa perfecta para que al día siguiente se encentren alguno que otro muerto en las calles de la ciudad.

La consecución de la dictadura  desde hace tres años tiene diezmada y acorralada  a la población, los diálogos entre las guerrillas insurgentes y el gobierno actual mantienen en vilo la posibilidad de retomar la democracia del país, mientras tanto se sobrevive con la políticas impuestas, algunos como Pedro Beggio se resguardan a través de los contactos y amistades de alto rango que le debían favores en retribución a su defensa por  diferentes crimines cometidos en diversos ámbitos, todo una pantomima armada.

Vivía al Norte, en una de las zonas más lujosas de la capital, andaba sin restricciones de ninguna especie, se movía como pez en el agua, y la confianza ganada en los altos mandos le daban  acceso a información y a lugares que muy pocos tenían.

Su "buena vida" siendo un consentido del Nuevo Régimen le pasaba factura; los viejos amigos, los reales, los que aún quedaban vivos le daban la espalda avergonzados. Familia…le debía a su padre el contacto con varios magistrados y los inicios de relaciones con personajes claves, pero nada más lejano a una palabra tan grande como familia, él no la tenía, hacía mucho tiempo. Así que la consigna era clara: Nada que perder y sí mucho que ganar.

La mañana del siguiente día lo sorprendió desde temprano entre folios, fotocopias y mucho café, quien iba a pensar que en la Corte Suprema se daría el mejor café de la ciudad. A través del humo del cigarrillo lo ve pasar. “¿No dormís?” Se pregunta. Joaquín, el guarda, le comentó que al tomarlo de sorpresa el toque de queda se había quedado la noche durmiendo en la oficina, y ahora lo veía andar por los pasillos dos horas después, recién bañado y con una tasa de café amargo “como te gusta”.

Se ensimisma viéndolo, las cochinas casualidades de la vida le habían asignado una oficina frente a la suya. Otro motivo de discusión el día que Guillermo le reclamó que hacia allí teniendo una oficina lujosa en un edificio lujoso con una secretaria lujosa, “Prefiero verte a vos, sos de lo más interesante” había sido su ácida respuesta, que de cínica no tenía nada y sí mucho de verdad.  En aquel momento se había dado cuenta del verdadero color de los ojos de Graziani, no era negros, eran de un marrón profundo que se tornaban oscurísimos cuando se hallaba en punto de ebullición.

Guillermo lo odiaba a muerte. “Sos un vendido, un chupaculos” alguna vez le gritó. Desde entonces no cruzaban palabras, se evitaban al máximo. Pero eso no impedía conocer uno a uno sus horarios, su agenda de lunes a lunes, su amante de turno. Toma aire, le molesta pensar en eso, se toma el café y de nuevo lo observa. Teme por su seguridad. Graziani es uno de los “incorruptibles” un grupo de intelectuales que se encontraban en cargos públicos en el momento del golpe de estado constitucional y que continuaban siendo acérrimos enemigos del actual régimen. Durante los últimos seis meses misteriosamente cinco de sus miembros se habían suicidado. Pedro aún no lograba saber qué motivos estaban detrás de esas muertes, estaba seguro que eran homicidios dirigidos, autorizados  y ocultos bajo un manto de mentiras Todos amigos o cercanos de Guillermo Graziani.

El sonido de mensaje recibido en el celular lo sorprende, tira la colilla del cigarrillo.
                                                    
Rebeca. 17. ¿Un café?

Mierda. Hacía semanas no se contactaban. Allí estaría. De nuevo lo mira antes que Guillermo baje la persiana, lo último que ve; el brillo del anillo en su dedo anular.

 *  *  *

La Plaza de la Rebeca preservaba aún los vestigios de la magia cuando los artesanos vendían orfebrería y tejidos, objetos de segunda mano y arte en toda su expresión. Ahora la zona estaba invadida de bares, restaurantes y prostíbulos costosos. Llega a las 17 horas en punto y se acerca al bar de la esquina, solicita un café negro y barre con la mirada el lugar viendo a Marcial al final de la barra disfrazado con una ridícula peluca de color caoba.

-¿Recordás esto? - Marcial desliza sobre la mesa la insignia de un puño negro alzado sobre un fondo naranja.
-Si, ¿qué pasa?
-Volvieron. La limpieza comenzó cerca de hace seis meses, ¿te suena algo?

Pedro recuerda los suicidios. Y el rostro de Guillermo se le hace casi real.

-Anoche hubo una matanza. En el sector de Copacabana. Mataron 15 travestis y dos estudiantes, uno de derecho y uno de filosofía.
Marcial nervioso como pocas veces lo ha visto, mira hacia la puerta del local insistentemente.

-¿Hay algo más?- sabe que el hombre no se arriesga para sólo contarle algo así.
-Es sólo un rumor…pero
-¿Qué pasa?
-Esto te lo dirá tu “jefecito”. Para el miércoles se planea ubicar un auto bomba sobre la Séptima. A las diez de la mañana. Lo que ni él sabe es que será frente a la Corte. Un “susto” , un mensaje para los “incorruptibles”.

Pedro traga saliva, desliza los dedos por el cabello. Puede aguantar que lo tachen de traidor a la patria, de corrupto, de vendido pero nunca de asesino.

-Gracias.
- Así que tené cuidado.
- Chau

Se levanta, paga la cuenta pero antes de salir escucha de nuevo a Marcial detrás en un murmullo.

-Ah otra cosa.
-¿Qué?
Mendoza sospecha de vos y si Graziani pasa del susto no creo que la otra semana se la perdone. Chau Pedro.
“no creo que la otra semana se la perdone”.

Mira el reloj, 5:38. Alcanza a llegar, cambiarse y hacer una visita en medio de la noche.

 *  *  *
- Hijo, ya te dije, acá no regresas. 
Pero papá, entonces salí del país ¿Qué haces allá? ¿Esperas a que te maten?comencemos acá una nueva vida, vos y yo, no me dejes solo.
- Fabian…

Guillermo sabe que su hijo tiene toda la razón, pero una mezcla de egocentrismo y verdad le impiden dejar el país. Ha visto desmadejarse una estructura en la cual creía y apostaba, no se trata de moral, él más que nadie tiene grietas en ese aspecto, se trata de justicia y valor.
Agotado suspira y mira a través del ventanal los cerros verdes que perfilan la ciudad, una niebla se extiende en el cerro “La Guadalupe” anunciando el final de la tarde con lluvias y lo vé a lo lejos caminar por el estacionamiento. Pedro. Joven, brillante como abogado, una decepción en su vida al verlo vendido al Régimen. Recuerda cuando lo conoció y el impacto que le provocó perderse en los ojos cristalinos y la sonrisa más bonita que haya visto. Pedro  precioso. Pedro lejano. Pedro traidor.

Ahora con el Régimen más que nunca ocultaba sus gustos particulares, sabia de ciertos grupos de derecha extrema se dedicaban a perseguir  gente “anormal”. El por lo menos en su posición utilizaba ciertas facultades para ocultar su pasado.

Los suicidios dentro del grupo lo tenían en constante vigilia, Juan su amigo más íntimo antes de morir le hizo llegar unos videos y fotografías de una construcción a siete horas de la Capital. Evidencia fidedigna de crímenes de lesa humanidad cometidos por el Partido Rojo.
Guillermo era consiente que sus días de libertad estaban cercanos al final pero no confiaba en nadie y no podía involucrar a su hijo. Se hallaba en una encrucijada.
Mira el reloj, 5:38, toma el saco y las llaves, no quiere dormir de nuevo en el sofá de la oficina.

Llega  sobre las seis a la casa. La hora justa para preparar algo de comer antes que la energía se vaya. Otra táctica del Régimen para controlar y entorpecer a la población. Cena a oscuras rodeado de sombras y recuerdos de los tiempos pasados. Su hijo, la mujer que alguna vez tuvo, los miles de amantes, los grandes amigos muchos de los cuales ahora estaban muertos y otros desaparecidos.

Decide no dejar paso a la nostalgia. Escucha un ruido de vidrio quebrado en el segundo nivel, toma el revolver que porta a disgusto desde hace unos meses, sube despacio y observa lo que puede del lugar. La ventana rota, la cortina ondulante y el reflejo de la luna sobre toda la habitación. Al fin la lluvia se disipó.
Siente sobre la nuca el frió de un objeto, el temor le corta el aliento, cierra los ojos y su pensamiento se va con Fabián, espera el tiro de gracia pero escucha una voz liquida, suave.

-Guillermo, solta el arma.

¿Es su voz? , la sorpresa no deja que los dedos sobre el revolver reaccionen y de nuevo lo escucha, más pausado, más claro.

- Solta el arma, no te voy a hacer daño, pero solta el arma.
- ¿Pedro?
-Sí, soy yo, soltala te digo, y girate despacio, necesito hablar con vos.
- Me sorprendes cada vez más ¿ahora también sos asesino?

Guillermo hace lo que indica Pedro, se gira y le ve claramente el perfil a la luz de la noche, apuntándole.

- Jamás he matado a nadie. Sentate.

Se ubica sobre el borde de la cama, lo mira retroceder, bajar el arma y arrastrar la silla unos dos metros justo frente a él.

-El miércoles habrá un atentado frente a la Corte.
-¿Qué?
- Lo que escuchas, no preguntes porque sólo lo diré una vez más. Sólo escucha. En horas de la mañana, a las diez. Será un susto, un petardo, una advertencia para los de tu grupo.
- A mí no me jodas Beggio. ¿Qué querés con esto? ¿Qué querés a cambio?
- Nada, sólo ponerte sobre aviso.
- No me trates como a tus putas, decime de frente qué querés.

Pedro lo conoce bien y sabe que nada lo hará entrar en razón, se ha jugado el pellejo yendo a su casa, pero era la única posibilidad de cercanía sin correr el riesgo a un escándalo y sin levantar sospechas.
Se levanta empuñando el arma.
- ¿Recordas la “mano negra”?     
- Que querés decir…
- Están operando nuevamente, están detrás de los supuestos suicidios de tus colegas     
Ya sabía que había algo…  
Y ahora van por vos…

El frio de la noche se cuela por las ropas haciéndolo estremecer, pero es la mención del nombre del grupo anarquista lo que lo intimida realmente, ha escuchado los métodos y la manera en que han sembrado el terror en todas las esferas.

-Te dejo acá la dirección de un lugar. Seguime el consejo, yo que vos mañana mismo me iría de la Capital. Este lugar -le extiende el papel- es seguro.

Guillermo ve como retrocede, no lo puede dejar ir, no logra entender como uno de los niños consentidos del Régimen se haya arriesgado a tanto para venir a avisarle algo que le valdría la tortura y muerte a manos de sus propios jefes.
-    
     - ¿Porque lo haces?
     - Eso a vos no te importa, sólo agradece que te lo dije
     - ¡Cómo que no me importa hijo de puta, si es mi vida la que está en riesgo!
     - ¡Shh, cállate! vos siempre en pie de guerra, nada te gusta, siempre criticando todo. Que el puto café esta dulce, que el escándalo de la oficina, que el fiscal es un imbécil…nada te gusta a vos…al gran Guillermo Graziani nada en esta puta vida lo llena ni le parece.

Pedro pierde la concentración, baja el arma de nuevo y la ira se apodera y lo enceguece, ¿acaso no ve lo que arriesga por advertirle?
Y Guillermo sin que Pedro lo noté en su retahíla se acerca, aprovecha la defensa baja y se abalanza sobre el cuerpo, lanza un golpe certero al costado izquierdo que lo hace doblarse y soltar el arma, otro golpe sobre la mandíbula haciéndolo perder el equilibrio y caer de lado, se gira y ve el brillo del arma distante en el pasillo. No alcanza a ir  por ella. Mira de nuevo a Pedro arrodillado sobre el suelo, lo trata a levantar del brazo y obligarlo a levantarse apresándolo contra la pared, impidiéndo que se mueva con una pierna entre las suyas y el antebrazo sobre el cuello.
Apenas con la respiración agitada lanza de nuevo la pregunta.

- ¿Qué querés de mi, decime? Porque ésto gratis no es.

Pedro sin aire y con un rastro de sangre de su boca, lo mira perplejo. Los ojos cristalinos, “¡No me mires así Pedro!” piensa Guillermo perdido con la cercanía.

- Contéstame Pedro. ¿Qué querés?

Los ojos verdes se humedecen, y ve el reflejo claro de temor en ellos, ahora Guillermo es quien pierde la concentración, afloja el agarre sobre el cuello y los sorprenden las palabras a media voz, esa voz suave de chiquillo que amo desde la primera vez que lo escuchó.

- Te quiero a vos Guillermo, siempre te quise a vos.


Continuará....






martes, 18 de noviembre de 2014

Embrujo (10ma parte) by Antonia & Elena



-Vengan para acá, ahora.
Peina con los dedos el desordenado pelo de Pedro – arreglate, parece que Pablo y Alma encontraron algo.
Resopla con fastidio – tenes algo para tomar?
-Whisky, allá – sonríe mientras acomoda su ropa – servime a mi también.
Un rato después se encuentran los cuatro reunidos alrededor de la mesa del comedor
-Encontramos una informacion importante.. no vas a poder creer donde estaba escondida
-Contame…
-Después de revisar de nuevo todo, me acorde que una vez Mezcal me mandó un mail usando una cuenta distinta a la del despacho.
-¿Y? – recorre a Pedro con los ojos mientras escucha las explicaciones, recuerda el cuerpo, relajado entre sus brazos
-La localice y descifre la contraseña. Analizamos todos los mails y encontramos uno sin enviar y con un texto… -  se detiene al advertir la distracción de su jefe - Sigo?
-Si, si, seguí
-…extraño...
-¿En qué sentido extraño?
-Solo una dirección y dos códigos alfanuméricos que resultaron ser la dirección de un banco, el número de una caja de seguridad y el código para abrirla.
Devuelve la mirada sonrojado, el mentón apoyado sobre las manos cruzadas, la piel encendida por los ojos negros.
-Pedro me estas escuchando?
-Si, si ¿Eso era? ¿Y todo esto tiempo para descubrir algo así de simple?
-No podes decirme eso... como iba a saber que había usado la cuenta del correo electrónico para...
-Esta todo perfecto… - interrumpe Guillermo - En primer lugar, mañana tenemos que controlar la caja de seguridad – se levanta dando por terminada la reunión – Pedro, vos venís conmigo y ustedes nos esperan en la oficina.
-Nos encontramos directamente en el banco, entonces? – sonríe provocador
-Sí, claro, ahora vayan… - cierra, apoya la espalda contra la puerta y suspira – la puta madre, que pendejo del orto…
Al día siguiente…
-Tenían razón. Mira. Documentos, fotocopias… acá están los originales.. un pen drive.. fotos.
-Agarra todo y vamos
Treinta minutos después suben las escaleras de la fiscalía.
-Tenemos que encontrar un lugar tranquilo para examinar esto. Acá es peligroso…podría filtrarse algo y…
-Si ¿Pero adónde?
-Podemos ir a la casaquinta de mi primo. Esta bastante lejos y suficientemente aislada. No está en el país ahora.
-Lleva los legajos y las notebook y esperame en el coche. Aviso que nos vamos y listo. Pasemos a buscar algo de ropa, te parece?
Lo ve mirar una y otra vez por el espejo retrovisor mientras maneja – que pasa?
-Nos siguen.
-Estas seguro?
-No te des vuelta! Mira por el espejo lateral, el coche marrón
-La puta madre.
-Agarrate fuerte! – las ruedas chirrían cuando acelera y el auto corre a toda velocidad por las calles atestadas, esquivando vehículos y semáforos. Guillermo mira alrededor sin pronunciar una palabra con los ojos fijos en el espejo retrovisor.
-Los ves?
-No, creo que los perdim..
-La puta! – da un volantazo y apenas logra impedir que los intercepten saliendo de improviso de una calle lateral. Continúa la carrera cambiando de rumbo una y otra vez – sostenete! – dobla a contramano sorteando obstáculos y aprovecha el embotellamiento que causa para bloquear la persecución del auto marrón. Sigue varios cientos de metros más hasta el estacionamiento subterráneo de un shopping. Apaga el motor y respira – estas bien?
-Sí, pero no podemos usar mas este auto
-Alcanzame la caja de herramientas que está ahí atrás
Hace lo que le pide mientras propone – Lourdes tiene un coche que no usa, podría…- se interrumpe estupefacto cuando lo ve abrir y arrancar un vehículo en menos de un minuto.
-Subí – se ríe y estampa un beso en los labios finos – de Lourdes ni en pedo.
Lo sostiene por la espalda para impedirle alejarse - como…?
-Te dije que tus informes no decían todo de mí. – murmura en su boca y se aleja - Adónde vamos?
-Fuera de la ciudad, donde no puedan encontrarnos, Rosario?
Abandonan el coche robado cerca de una remiseria y tres horas después se instalan en un hotel de aspecto dudoso donde nadie pregunta nada.
Apoya computadoras y papeles sobre la mesita de la habitación doble, cuando siente los brazos de Guillermo rodearlo y girarlo lentamente, el aliento que lo envuelve ahogándolo en la profundidad de los ojos negros. Le acaricia la frente, la mejilla; continúa su recorrido a lo largo del hombro, el brazo, alcanza la mano y la aprieta entre las suyas, la lleva a los labios y la besa, mirándolo con ternura absoluta.
Pedro libera en silencio la mano y, tomándolo del mentón, lo besa con pasión, sonríe cuando siente el sabor de la lengua contra el paladar, continua por el cuello y el pecho amplio mientras desabrocha la camisa.
-Guille… - susurra.
Se queda inmóvil, con los ojos cerrados, deleitado de sentir, por fin, los dedos de Pedro recorrer su cuerpo, los labios carnosos y húmedos rozar su piel, morderla y vagar sin destino, preso de sensaciones completamente nuevas, de una intensidad nunca probada. Incapaz de contener la sensación de placer potente que, como lava hirviente, invade su cuerpo.
-Espera...- desliza la camisa sobre los hombros torneados buscando la piel pálida y caliente.
Una mano sobre el cuello, su pecho perfectamente adherido al de Pedro, sigue la línea de sus labios con la punta de la lengua, baja por el cuello, hasta las clavículas, puede sentir la respiración acelerada y el leve gemido que se escapa de sus labios cuando llega con las manos a las caderas, lo empuja suavemente hacia la cama.
-Pedro…
-Seguí Guille, seguí.

-Continuará-

viernes, 14 de noviembre de 2014

Viñetas: Diálogos con uno mismo ( 1era parte) by Mina

#FragmentosdelavidacotidianaGuilledro

Diálogos con uno mismo. La gripe de Guille.

Sintió el motor de la lancha que se acercaba y se levantó. Tanteó los anteojos en la mesita de luz y puso el saco grueso sobre los hombros. “…Que duros son los días de invierno acá todavía no me acostumbro; la humedad, el sol débil y el frio que te flagela los huesos.”
Lentamente caminó hacia la ventana y miró atento el muelle. “…Y me sigue asombrando el agua que siempre se mueve…  Pasa y pasa, indiferente, soberbia, segura de que nunca volverá; con ese aire de infinito, nada la detiene… como la vida, como los años…”

Después lo observó acercarse, caminar ágil hacia la casa, cargar las bolsas con alegría, tirarle el palito a los perros. Su juventud, sus largos brazos, su risa, esa que tan bien le hace, esa que es suya sin contratos, la que siempre aparece en el encuentro, el sello indudable del amor que habitan. “…Quien me viera y quien me ve, la pucha! Si hasta parezco un adolescente enamorado. Me siento como llevado por una ola que me arrastra sin opción; como un niño pequeño cuya vida depende totalmente de la atención cercana del otro.”  

Respiró hondo, bebió un trago de agua y se desplomó en el sillón junto a la ventana. “…Y esta gripe de mierda que no se va… ya estoy harto de estar encerrado… ¿Cuánto dura esto? Tal vez deberíamos llamar un médico… si no fuera por sus cuidados ya me hubiese ido a la ciudad hace rato.”

En ese momento la tristeza lo invadió palpable; la sensación contradictoria tantas veces experimentada de dolor en el punto justo de mayor dicha. Ese temor a la pérdida que acompaña a la entrega sin condiciones. “…Siempre lo mismo, che! Creo que no hay nada en la vida que dé más miedo que el amor. La mezcla perfecta de plenitud absoluta y desgarro profundo. La sensación de no necesitar nada más en el mundo y al mismo tiempo el terror de estar de pie, solo ante el abismo...”

Abrigado por el sol de la tarde en su espalda, se acomodó con los pies sobre la mesita y buscó el libro, mientras lo escuchaba silbar un tango y ordenar las compras en la cocina. “…Al final, tenía razón la vieja cuando declamaba que el amor, siempre es como una montaña rusa donde se junta el estremecimiento de la piel, con el fondo más hondo de la ausencia. Euforia y parálisis… Y yo, que me reía mientras la trataba de cursi… Cómo te estás vengando viejita...”
  
Todavía no había abierto el libro cuando escuchó los escalones que crujían y los pasos que se acercaban. Inclinó su cabeza, bajó mínimamente sus anteojos y lo miró fijo, vidrioso, con los ojos abiertos desde el fondo del alma. “…Pero si estoy tan mal que me parece lo más hermoso que vi en la vida! ¿Adónde me llevará esta locura?... Algo muy bueno debo haber hecho en las vueltas pasadas para que ahora me toque este premio...”

Y el pensamiento que se corta con los brazos que lo aprietan y el cuerpo dócil que se acurruca en su pecho dándole calor.

- ¿Cómo te sentís mi amor? Traje vino, café y la mermelada que te gusta. ¿Qué es esa mirada… en qué estabas pensando?

- … En nada, en que hace tres semanas que esperamos que vengan a arreglar el cobertizo y…estamos acá, abandonados a merced de la ola y en plena montaña rusa; en fin… prefiero el vino, para empezar… 


miércoles, 12 de noviembre de 2014

Embrujo (9va parte) by Antonia & Elena


- Que estas haciendo con mi celular?
Apoya el telefono en el escritorio y lo desliza hacia Guillermo -¿Quién es Maria? ¿Y quién es Luis y por qué esta mujer te amenza?
Se da vuelta y, con manos inseguras, cierra la puerta con llave. En pocos pasos, alcanza el sillón más cercano, desplomandose de golpe sin mirar alrededor, la mirada fija sobre el celular, casi en espera de una sugerencia..
Siente los ojos de Pedro seguirlo en todos sus movimientos, sabe que está esperando una contestación..
-Maria vivia en mi mismo barrio, prácticamente, crecimos juntos. Cometi el error de contactarla de nuevo antes de descubrir que era la madre de la menor implicada en mi investigación.
-¿Quiere que protejas a la hija,no?
-Sí, éso pretende.. pero de ninguna manera puedo hacerlo, la situacion es demasiado grave.
Se levanta, acercándose a la ventana, mientras sigue jugueteando con el celular; sin ánimo para sostener su mirada
-¿Y Luis?
- Compartimos todo, experiencias, amigos, ibamos al mismo colegio, andabamos siempre juntos – sonrie triste –si hasta lo acompañaba a entrenar al club, horas y horas esperando a que termine- sacude la cabeza intentando aclarar sus recuerdos - … hasta que todo cambio de repente…
Atento, Pedro lo mira sin perder una sola expresión de su cara.. esperando que continúe...
- Contame, te escucho
Se sienta y asiente, suspira cansado y por un instante cierra los ojos - Maria es la hermana de Luis.. ¿como puedo explicarte lo que el significo en mi vida? fue mi punto de referencia en todo...me gustaba como era.. un entusiasta de la vida..me gustaban sus ganas de vivir..hasta que… - termina rapido, queriendo tomar distancia de un hecho que aun le duele – fallecio.
Acerca la silla a la de Guillermo, las rodillas rozandose, y toma sus manos entre las suyas
-Que paso?
-Tuvo un accidente con el auto...Una semana antes me dijo qué se había enamorado de mí.. qué era la persona más importante para él.. y yo.. no quise verlo mas.. fue un hermano por mí.. más que un hermano.. descubrir que me amaba me desestabilizó.. no lo podia entender y tuve miedo..no pude entender cuanto habian cambiado las cosas entre nosotros...y no llegue a hablar de nuevo con el antes de que...
- Tranquilo, mi amor
- Supongo que eso es lo que te mandaron a investigar sobre mí para frenar la investigación…cuando te llamen de vuelta podrías…
- Yo jamás usaría esto en tu contra
- Intentaron matarte…
- No importa…
Levanta la mirada y encuentra la de Pedro, el aliento cálido sobre su rostro. Acaricia la mejilla y se detiene un instante en la boca perfecta, puede adivinar la duda en los ojos que lo embrujan – lo que viste ayer era mentira, una estupidez que…- besa los sonrientes labios llenos antes de terminar la frase, cede a la presión de la lengua contra sus dientes, estrecha el abrazo- Guille… - Y continua por su cuello - Mmmm?
-Que pruebas tiene María?
-Aparentemente una carta que el escribio para mi...
-¿Qué decia la carta?
-No lo se, nunca pude leerla...Maria  me la llevo, yo no tenia ánimos de ir a su casa..Recuerdo que aquel día peleé violentamente con ella. Y ahora me chantajea.. amenaza con hacerla pública si no saco a su hija de la investigacion...
-Pero no la leiste, no sabes que dice.
-No se requiere mucho para imaginarlo.
-Y sabes donde esta? la carta?
-En su casa, supongo.
-Vamos a buscarla entonces.
-Robarla?
Sonríe - Claro, así no tiene con qué chantajearte, después solucionamos el resto. Dame la dirección.
Al anochecer del dia siguiente maneja en direccion a la casa.
-¡No podias esperar un día más! - Guillermo sonríe resignado mientras, con atención, controla alrededor del edificio.
-Tranquilo, Alma investigo y no hay nadie en la casa.
La llegada de Pablo lo distrae de sus pensamientos.
-Esta todo bien. Deje la puerta entornada. Les conviene subir por las escaleras. Si hay algun movimiento raro, les aviso..
Mira todo alrededor cuando entran al departamento - ¿Te das cuenta que no sabemos dónde buscar? La clásica aguja en el pajar.
- No seas tan pesimista.. pensa dónde podria estar la carta.
-Paso mucho tiempo... empecemos por la habitación.
Ayudados por una decoración de interiores moderna y minimalista, inspeccionan a fondo la habitación sin encontrar nada.
Deciden no controlar las otras habitaciones y se dirigen al pequeño estudio que vieron al entrar. Cajones, estantes, libros,no dejan nada sin revisar.
-Aca no hay nada. Y si.. – Se da vuelta y ve Guillermo, inmóvil, con un retrato en la mano. La expresión absorta, casi dolorosa. La respiración alterada. En un primer momento no comprende.. luego se acerca y ve la foto.
Una sonrisa cautivante, un montón deordenado de rizos, vívidos ojos marrones que parecen transpasar la foto.
-¿Es él? - lee la respuesta en la mano de Guillermo que parece acariciar aquel rostro.
-Sí. Es Luis…  sólo tenia veintisiete años…aún hoy yo no puedo..
Torpemente intenta apoyar el marco sobre la biblioteca con manos temblorosas, conmovido lo suelta antes de terminar de hacerlo, y se cae, abriéndose. Por un instante mira las fotos y el sobre amarilleado por el tiempo, hipnotizado, escondidos dentro el marco; luego, despues de un instante de indecisión, toma el sobre, lo abre y lo lee en silencio.
-¿Que te escribio?- nota el relámpago de indecisión que atraviesa la mirada de Guillermo y lo ve repasar una y mil veces las fotos y las palabras, el rostro crispado, oscurecido de culpa.
 -Dejame ver.
- Es mejor que no...- pero no logra evitar que le quite los documentos de las manos. Mira las fotos rapidamente y como si le quemara entre las manos, devuelve el escrito y, dice sin mirarlo – vamos, tenemos que salir de aca.
Sin una palabra, bajan de las escaleras y, después de haber saludado a Pablo, se alejan del edificio.
Conduce en silencio, no logra quitar de su mente la imagen de las fotografias, Luis y Guillermo besandose, ni las frases de la carta “Te amo, siempre te ame... te amo tanto”..“Espere por mucho tiempo que te dieras cuenta”.. “Estoy seguro que me queres; porque me lo diste a entender”.... “Besarte ha sido como nacer a nueva vida, la que transcurriremos juntos”.. “El miedo va a pasar, yo te espero mi amor” y tambien las de Guillermo la primera noche que cenaron juntos  “el recuerdo de una persona que fue muy importante en mi vida.. ¡Una persona que tenía tu misma mirada!”…” lo que paso entre Luis y vos”
-¿Subís a tomar algo?
-No.
-Dale veni, el día ya fue lo suficientemente difícil…
Lo sigue temblando, con los puños apretados, intentando controlarse
-Ahora podemos seguir con la investigación, sin la carta María no puede…- se interrumpe al notar el rostro descompuesto de Pedro y el brillo furioso en sus ojos - Que te pasa?
-Fue por eso, no?
-De que estas hablando?
Por eso me besaste! por que te recuerdo a Luis!
-De donde sac...
-Vos me lo dijiste! Que habia alguien importante, con mis mismos ojos! Siempre, siempre fue el! Luis, y no yo!
-¿Cómo podes pensar éso!?
-Acabo de verlo yo mismo! Por una puta vez decime la verdad! Lo querias!? Seguis enamorado de el!?
-Fue mi mejor amigo, la persona más importante en mi vida, saber que me queria fue algo fuerte.. algo para lo que no estaba preparado...ese dia el me beso y yo...no supe como...
-Un reemplazo de Luis. Eso soy para vos.- Puede ver el dolor en su mirada, el mismo dolor repetido, lo abraza por la cintura estrechando el cuerpo tenso y tembloroso contra el – no digas eso, tendria que estar loco para hacerte algo asi a vos – murmura a centimetros de sus labios, recorre con su mano la frente, las mejillas y se adueña de su boca, profundizando el beso hasta que lo siente relajarse – Vivi todos estos años pensando que lo confundí con mi comportamento.. eramos muy unidos.. pero no lo amé..Pedro, yo solo te quiero a vos.
Hunde la cabeza en su cuello, aspirando el perfume, busca la piel por debajo de la camisa, mientras besa sus hombros y susurra – yo tambien te quiero.
El celular suena en el bolsillo del saco de Guilermo.
-No atiendas..
-Es Pablo, puede ser importante. Si, decime...vengan para mi casa, ahora.

-Continuará-

martes, 4 de noviembre de 2014

Fly me to the moon by Ilgora Blue

Esto no es una continuaciòn de Huesos, ¡què va!, 
apenas una viñetita que nos haga sonreír…
Para Elena, única maga de este universo que me hizo 
volver a soñar y para su Sadic Ilustrator.


Abre los ojos y vacío interminable hasta que el recuerdo lo rescata: los martes Pedro duerme en El Michay. Hoy amanece mièrcoles. Les gusta conservar esta rutina: evoca algunos momentos entrañables y les da un sentido de cotidianeidad. Por eso, de domingo a jueves, -no siempre- su vecino duerme en El Michay. Se sacude el breve pesar y se incorpora en la cama. LPM con la juventud. Antes era capaz de pasar hasta seis meses en el Hades. Hoy, una noche nomàs y ya se siente Persèfone.
La mañana de verano es hermosa y en la estancia nunca necesitò reloj. El tempo justo para vestirse, acicalarse y arrimarse a la ventana, en el momento en que la inconfundible figura del jinete està abriendo la tranquera de la casa. Sin apearse, sin levantar la cabeza: se sabe meticulosa, deliciosamente observado. Guillermo apoya la frente en la reja: adivina la sonrisa, vibra en anticipación. Y por un momento, ¿què se trae su mente? ¿còmo hubiera sido no animarse, no entregarse? Anhelarlo y no tenerlo, sin posibilidad de alcanzarlo. Es tan hermoso. “Sonzo. En otra vida quizàs. En esta, el hombre te ama y es tuyo”.
En la galería los espera el desayuno recién servido y la discreciòn de quienes los dejan a solas. El abrazo preciso para enterarse de todo lo que necesita saber.

-No descansaste bien.
-Nunca si no estàs conmigo – mordiscòn a la tostada con dulce de calafate.
-Estàs contento.
-Telegrama de Buenos Aires: ayer a la tarde despacharon los libros y unas cuantas sorpresas que ni te imaginàs, amor – sonrisa con hoyuelos y mano en la pierna, por debajo de la mesa que Guille agradece. Al fin arranca el dìa.
-Pero, ocupado preocupado.
-Reuniòn con la sociedad de fomento para avanzar con la salita; pasada por la biblioteca por los cursos de oficios; no le encuentro la vuelta al tema del secundario, ni preguntes por el diccionario, bien, gracias. ¿Y vos?
- ¿Yo? Yo nada – sonrisa maliciosa y contagiosa – Dìa dedicado a recorrer los potreros. Ñancucheo quiere mostrarme los corrales nuevos, revisar forraje y los pozos.
-¿Volando? – prepara una tostada para Guille - ¿Y el racionamiento?
-Los bichos se espantan –mordisco – nos arreglamos bien con la pick up recauchutada – le sirve y se sirve un poco màs de café - ¿Nos encontramos a la nochecita en el puesto del Nguru Ñi? – casual.
Pedro se le acerca, en secreto, aunque nadie los escuche. Le limpia una inexistente miguita de la comisura de los labios.
-¿Pernoctar?
Un gesto como única respuesta. Chico lento.
-¡Ay mi Persèfone!         


* * * *

Se abrazan, se besan, se acarician, comparten las idas y venidas del dìa, la carta de Fabian que avisa que este año no llega, cocinan, cenan, en ese orden o en cualquier otro… El año, bisiesto. La luna, creciente. Las estrellas, todas asomadas, descaradas, para verlos brillar. No ponen música, porque no tienen corriente eléctrica y porque su tema preferido, Sinatra lo va a estrenar recién dentro de algunos años. Y beben de una única copa, que los define tan bien.
Yacen desnudos en el catre estrecho. Pedro lo recorre –lo repara-  con caricias y pequeños besos, sin dejar espacio aparente a las palabras. Guille respira hondo y se decide a hablar.

-Hoy hace veinticuatro años me hiciste dos preguntas, que no quise responder, porque no las sabìa responder – lo toma del mentón,  sonríe a la boquita cerrada y ojazos inmensos, encadenados a su mirada – Pero ahora sì – mano despejándole la frente, la emoción desbordándole el rostro - El amor sos vos –necesita otra bocanada de aire para seguir. - Y un hombre sabe que està enamorado cuando antes de despertarse sin vos, prefiere no despertarse – màs aire. - Esto es en lo que me convertiste Pedro, me domesticaste…y me gusta – Y siente esa mano, densa, exasperante, descendente, que conoce el camino, que lo enloquece.
-Lento, Graziani, muy lento… – dulce, mojado, comièndole la oreja - Aunque nada mal para un banquero –beso- devenido en paisano –beso- y vecino –inaudible.
Pero para Guille, lo único lento es esa mano, que alza y demuele todo a su paso, rodando inexorable, hasta caer y arrastrarlo en el cielo de su espalda.
-Lento mi amor… muy lento… - casi eterno.

Un cambio en el aire lo despierta, con Pedro durmiendo en sus brazos. Otra noche arrebatada a la muerte. Y experimenta el mismo vértigo que buscò al montar su biplano: el deseo de volar, de despegarse de todo, flotar, soberano. La luz, la dicha del viento, la conquista. Todo lo tiene aquí. Hunde su rostro en el pelo marròn y se queda quieto, abrazado a su cielo en la tierra.

Hoy su mente està decidida a no darle tregua. No se duerme. No se inquieta. Se deja llevar, manso, a ese momento, y sonríe al recordarse cuando todavía no sabìa que la vida le estaba dando su oportunidad. Està allì. Y una vez màs, en un ahora sin tiempo, la respiración lenta le indica que ya está dormido antes de que se le ocurra una nueva protesta. Suspira. Mantiene los ojos fijos en la espalda calma hasta que el fuego merma y al fin se duerme.
Correcciòn. Sì, lo sabìa.

N del A:
¡Para disfrutar con ellos!


N. del A.(2):

El 31 de julio de ese año, 1944, había muerto Antoine Saint de Exupery. Y no me sorprenderìa que fuera un poco màs por eso, que por la guerra o la ecología, que Guillermo ya no quiera volar.