viernes, 14 de noviembre de 2014

Viñetas: Diálogos con uno mismo ( 1era parte) by Mina

#FragmentosdelavidacotidianaGuilledro

Diálogos con uno mismo. La gripe de Guille.

Sintió el motor de la lancha que se acercaba y se levantó. Tanteó los anteojos en la mesita de luz y puso el saco grueso sobre los hombros. “…Que duros son los días de invierno acá todavía no me acostumbro; la humedad, el sol débil y el frio que te flagela los huesos.”
Lentamente caminó hacia la ventana y miró atento el muelle. “…Y me sigue asombrando el agua que siempre se mueve…  Pasa y pasa, indiferente, soberbia, segura de que nunca volverá; con ese aire de infinito, nada la detiene… como la vida, como los años…”

Después lo observó acercarse, caminar ágil hacia la casa, cargar las bolsas con alegría, tirarle el palito a los perros. Su juventud, sus largos brazos, su risa, esa que tan bien le hace, esa que es suya sin contratos, la que siempre aparece en el encuentro, el sello indudable del amor que habitan. “…Quien me viera y quien me ve, la pucha! Si hasta parezco un adolescente enamorado. Me siento como llevado por una ola que me arrastra sin opción; como un niño pequeño cuya vida depende totalmente de la atención cercana del otro.”  

Respiró hondo, bebió un trago de agua y se desplomó en el sillón junto a la ventana. “…Y esta gripe de mierda que no se va… ya estoy harto de estar encerrado… ¿Cuánto dura esto? Tal vez deberíamos llamar un médico… si no fuera por sus cuidados ya me hubiese ido a la ciudad hace rato.”

En ese momento la tristeza lo invadió palpable; la sensación contradictoria tantas veces experimentada de dolor en el punto justo de mayor dicha. Ese temor a la pérdida que acompaña a la entrega sin condiciones. “…Siempre lo mismo, che! Creo que no hay nada en la vida que dé más miedo que el amor. La mezcla perfecta de plenitud absoluta y desgarro profundo. La sensación de no necesitar nada más en el mundo y al mismo tiempo el terror de estar de pie, solo ante el abismo...”

Abrigado por el sol de la tarde en su espalda, se acomodó con los pies sobre la mesita y buscó el libro, mientras lo escuchaba silbar un tango y ordenar las compras en la cocina. “…Al final, tenía razón la vieja cuando declamaba que el amor, siempre es como una montaña rusa donde se junta el estremecimiento de la piel, con el fondo más hondo de la ausencia. Euforia y parálisis… Y yo, que me reía mientras la trataba de cursi… Cómo te estás vengando viejita...”
  
Todavía no había abierto el libro cuando escuchó los escalones que crujían y los pasos que se acercaban. Inclinó su cabeza, bajó mínimamente sus anteojos y lo miró fijo, vidrioso, con los ojos abiertos desde el fondo del alma. “…Pero si estoy tan mal que me parece lo más hermoso que vi en la vida! ¿Adónde me llevará esta locura?... Algo muy bueno debo haber hecho en las vueltas pasadas para que ahora me toque este premio...”

Y el pensamiento que se corta con los brazos que lo aprietan y el cuerpo dócil que se acurruca en su pecho dándole calor.

- ¿Cómo te sentís mi amor? Traje vino, café y la mermelada que te gusta. ¿Qué es esa mirada… en qué estabas pensando?

- … En nada, en que hace tres semanas que esperamos que vengan a arreglar el cobertizo y…estamos acá, abandonados a merced de la ola y en plena montaña rusa; en fin… prefiero el vino, para empezar… 


miércoles, 12 de noviembre de 2014

Embrujo (9va parte) by Antonia & Elena


- Que estas haciendo con mi celular?
Apoya el telefono en el escritorio y lo desliza hacia Guillermo -¿Quién es Maria? ¿Y quién es Luis y por qué esta mujer te amenza?
Se da vuelta y, con manos inseguras, cierra la puerta con llave. En pocos pasos, alcanza el sillón más cercano, desplomandose de golpe sin mirar alrededor, la mirada fija sobre el celular, casi en espera de una sugerencia..
Siente los ojos de Pedro seguirlo en todos sus movimientos, sabe que está esperando una contestación..
-Maria vivia en mi mismo barrio, prácticamente, crecimos juntos. Cometi el error de contactarla de nuevo antes de descubrir que era la madre de la menor implicada en mi investigación.
-¿Quiere que protejas a la hija,no?
-Sí, éso pretende.. pero de ninguna manera puedo hacerlo, la situacion es demasiado grave.
Se levanta, acercándose a la ventana, mientras sigue jugueteando con el celular; sin ánimo para sostener su mirada
-¿Y Luis?
- Compartimos todo, experiencias, amigos, ibamos al mismo colegio, andabamos siempre juntos – sonrie triste –si hasta lo acompañaba a entrenar al club, horas y horas esperando a que termine- sacude la cabeza intentando aclarar sus recuerdos - … hasta que todo cambio de repente…
Atento, Pedro lo mira sin perder una sola expresión de su cara.. esperando que continúe...
- Contame, te escucho
Se sienta y asiente, suspira cansado y por un instante cierra los ojos - Maria es la hermana de Luis.. ¿como puedo explicarte lo que el significo en mi vida? fue mi punto de referencia en todo...me gustaba como era.. un entusiasta de la vida..me gustaban sus ganas de vivir..hasta que… - termina rapido, queriendo tomar distancia de un hecho que aun le duele – fallecio.
Acerca la silla a la de Guillermo, las rodillas rozandose, y toma sus manos entre las suyas
-Que paso?
-Tuvo un accidente con el auto...Una semana antes me dijo qué se había enamorado de mí.. qué era la persona más importante para él.. y yo.. no quise verlo mas.. fue un hermano por mí.. más que un hermano.. descubrir que me amaba me desestabilizó.. no lo podia entender y tuve miedo..no pude entender cuanto habian cambiado las cosas entre nosotros...y no llegue a hablar de nuevo con el antes de que...
- Tranquilo, mi amor
- Supongo que eso es lo que te mandaron a investigar sobre mí para frenar la investigación…cuando te llamen de vuelta podrías…
- Yo jamás usaría esto en tu contra
- Intentaron matarte…
- No importa…
Levanta la mirada y encuentra la de Pedro, el aliento cálido sobre su rostro. Acaricia la mejilla y se detiene un instante en la boca perfecta, puede adivinar la duda en los ojos que lo embrujan – lo que viste ayer era mentira, una estupidez que…- besa los sonrientes labios llenos antes de terminar la frase, cede a la presión de la lengua contra sus dientes, estrecha el abrazo- Guille… - Y continua por su cuello - Mmmm?
-Que pruebas tiene María?
-Aparentemente una carta que el escribio para mi...
-¿Qué decia la carta?
-No lo se, nunca pude leerla...Maria  me la llevo, yo no tenia ánimos de ir a su casa..Recuerdo que aquel día peleé violentamente con ella. Y ahora me chantajea.. amenaza con hacerla pública si no saco a su hija de la investigacion...
-Pero no la leiste, no sabes que dice.
-No se requiere mucho para imaginarlo.
-Y sabes donde esta? la carta?
-En su casa, supongo.
-Vamos a buscarla entonces.
-Robarla?
Sonríe - Claro, así no tiene con qué chantajearte, después solucionamos el resto. Dame la dirección.
Al anochecer del dia siguiente maneja en direccion a la casa.
-¡No podias esperar un día más! - Guillermo sonríe resignado mientras, con atención, controla alrededor del edificio.
-Tranquilo, Alma investigo y no hay nadie en la casa.
La llegada de Pablo lo distrae de sus pensamientos.
-Esta todo bien. Deje la puerta entornada. Les conviene subir por las escaleras. Si hay algun movimiento raro, les aviso..
Mira todo alrededor cuando entran al departamento - ¿Te das cuenta que no sabemos dónde buscar? La clásica aguja en el pajar.
- No seas tan pesimista.. pensa dónde podria estar la carta.
-Paso mucho tiempo... empecemos por la habitación.
Ayudados por una decoración de interiores moderna y minimalista, inspeccionan a fondo la habitación sin encontrar nada.
Deciden no controlar las otras habitaciones y se dirigen al pequeño estudio que vieron al entrar. Cajones, estantes, libros,no dejan nada sin revisar.
-Aca no hay nada. Y si.. – Se da vuelta y ve Guillermo, inmóvil, con un retrato en la mano. La expresión absorta, casi dolorosa. La respiración alterada. En un primer momento no comprende.. luego se acerca y ve la foto.
Una sonrisa cautivante, un montón deordenado de rizos, vívidos ojos marrones que parecen transpasar la foto.
-¿Es él? - lee la respuesta en la mano de Guillermo que parece acariciar aquel rostro.
-Sí. Es Luis…  sólo tenia veintisiete años…aún hoy yo no puedo..
Torpemente intenta apoyar el marco sobre la biblioteca con manos temblorosas, conmovido lo suelta antes de terminar de hacerlo, y se cae, abriéndose. Por un instante mira las fotos y el sobre amarilleado por el tiempo, hipnotizado, escondidos dentro el marco; luego, despues de un instante de indecisión, toma el sobre, lo abre y lo lee en silencio.
-¿Que te escribio?- nota el relámpago de indecisión que atraviesa la mirada de Guillermo y lo ve repasar una y mil veces las fotos y las palabras, el rostro crispado, oscurecido de culpa.
 -Dejame ver.
- Es mejor que no...- pero no logra evitar que le quite los documentos de las manos. Mira las fotos rapidamente y como si le quemara entre las manos, devuelve el escrito y, dice sin mirarlo – vamos, tenemos que salir de aca.
Sin una palabra, bajan de las escaleras y, después de haber saludado a Pablo, se alejan del edificio.
Conduce en silencio, no logra quitar de su mente la imagen de las fotografias, Luis y Guillermo besandose, ni las frases de la carta “Te amo, siempre te ame... te amo tanto”..“Espere por mucho tiempo que te dieras cuenta”.. “Estoy seguro que me queres; porque me lo diste a entender”.... “Besarte ha sido como nacer a nueva vida, la que transcurriremos juntos”.. “El miedo va a pasar, yo te espero mi amor” y tambien las de Guillermo la primera noche que cenaron juntos  “el recuerdo de una persona que fue muy importante en mi vida.. ¡Una persona que tenía tu misma mirada!”…” lo que paso entre Luis y vos”
-¿Subís a tomar algo?
-No.
-Dale veni, el día ya fue lo suficientemente difícil…
Lo sigue temblando, con los puños apretados, intentando controlarse
-Ahora podemos seguir con la investigación, sin la carta María no puede…- se interrumpe al notar el rostro descompuesto de Pedro y el brillo furioso en sus ojos - Que te pasa?
-Fue por eso, no?
-De que estas hablando?
Por eso me besaste! por que te recuerdo a Luis!
-De donde sac...
-Vos me lo dijiste! Que habia alguien importante, con mis mismos ojos! Siempre, siempre fue el! Luis, y no yo!
-¿Cómo podes pensar éso!?
-Acabo de verlo yo mismo! Por una puta vez decime la verdad! Lo querias!? Seguis enamorado de el!?
-Fue mi mejor amigo, la persona más importante en mi vida, saber que me queria fue algo fuerte.. algo para lo que no estaba preparado...ese dia el me beso y yo...no supe como...
-Un reemplazo de Luis. Eso soy para vos.- Puede ver el dolor en su mirada, el mismo dolor repetido, lo abraza por la cintura estrechando el cuerpo tenso y tembloroso contra el – no digas eso, tendria que estar loco para hacerte algo asi a vos – murmura a centimetros de sus labios, recorre con su mano la frente, las mejillas y se adueña de su boca, profundizando el beso hasta que lo siente relajarse – Vivi todos estos años pensando que lo confundí con mi comportamento.. eramos muy unidos.. pero no lo amé..Pedro, yo solo te quiero a vos.
Hunde la cabeza en su cuello, aspirando el perfume, busca la piel por debajo de la camisa, mientras besa sus hombros y susurra – yo tambien te quiero.
El celular suena en el bolsillo del saco de Guilermo.
-No atiendas..
-Es Pablo, puede ser importante. Si, decime...vengan para mi casa, ahora.

-Continuará-

martes, 4 de noviembre de 2014

Fly me to the moon by Ilgora Blue

Esto no es una continuaciòn de Huesos, ¡què va!, 
apenas una viñetita que nos haga sonreír…
Para Elena, única maga de este universo que me hizo 
volver a soñar y para su Sadic Ilustrator.


Abre los ojos y vacío interminable hasta que el recuerdo lo rescata: los martes Pedro duerme en El Michay. Hoy amanece mièrcoles. Les gusta conservar esta rutina: evoca algunos momentos entrañables y les da un sentido de cotidianeidad. Por eso, de domingo a jueves, -no siempre- su vecino duerme en El Michay. Se sacude el breve pesar y se incorpora en la cama. LPM con la juventud. Antes era capaz de pasar hasta seis meses en el Hades. Hoy, una noche nomàs y ya se siente Persèfone.
La mañana de verano es hermosa y en la estancia nunca necesitò reloj. El tempo justo para vestirse, acicalarse y arrimarse a la ventana, en el momento en que la inconfundible figura del jinete està abriendo la tranquera de la casa. Sin apearse, sin levantar la cabeza: se sabe meticulosa, deliciosamente observado. Guillermo apoya la frente en la reja: adivina la sonrisa, vibra en anticipación. Y por un momento, ¿què se trae su mente? ¿còmo hubiera sido no animarse, no entregarse? Anhelarlo y no tenerlo, sin posibilidad de alcanzarlo. Es tan hermoso. “Sonzo. En otra vida quizàs. En esta, el hombre te ama y es tuyo”.
En la galería los espera el desayuno recién servido y la discreciòn de quienes los dejan a solas. El abrazo preciso para enterarse de todo lo que necesita saber.

-No descansaste bien.
-Nunca si no estàs conmigo – mordiscòn a la tostada con dulce de calafate.
-Estàs contento.
-Telegrama de Buenos Aires: ayer a la tarde despacharon los libros y unas cuantas sorpresas que ni te imaginàs, amor – sonrisa con hoyuelos y mano en la pierna, por debajo de la mesa que Guille agradece. Al fin arranca el dìa.
-Pero, ocupado preocupado.
-Reuniòn con la sociedad de fomento para avanzar con la salita; pasada por la biblioteca por los cursos de oficios; no le encuentro la vuelta al tema del secundario, ni preguntes por el diccionario, bien, gracias. ¿Y vos?
- ¿Yo? Yo nada – sonrisa maliciosa y contagiosa – Dìa dedicado a recorrer los potreros. Ñancucheo quiere mostrarme los corrales nuevos, revisar forraje y los pozos.
-¿Volando? – prepara una tostada para Guille - ¿Y el racionamiento?
-Los bichos se espantan –mordisco – nos arreglamos bien con la pick up recauchutada – le sirve y se sirve un poco màs de café - ¿Nos encontramos a la nochecita en el puesto del Nguru Ñi? – casual.
Pedro se le acerca, en secreto, aunque nadie los escuche. Le limpia una inexistente miguita de la comisura de los labios.
-¿Pernoctar?
Un gesto como única respuesta. Chico lento.
-¡Ay mi Persèfone!         


* * * *

Se abrazan, se besan, se acarician, comparten las idas y venidas del dìa, la carta de Fabian que avisa que este año no llega, cocinan, cenan, en ese orden o en cualquier otro… El año, bisiesto. La luna, creciente. Las estrellas, todas asomadas, descaradas, para verlos brillar. No ponen música, porque no tienen corriente eléctrica y porque su tema preferido, Sinatra lo va a estrenar recién dentro de algunos años. Y beben de una única copa, que los define tan bien.
Yacen desnudos en el catre estrecho. Pedro lo recorre –lo repara-  con caricias y pequeños besos, sin dejar espacio aparente a las palabras. Guille respira hondo y se decide a hablar.

-Hoy hace veinticuatro años me hiciste dos preguntas, que no quise responder, porque no las sabìa responder – lo toma del mentón,  sonríe a la boquita cerrada y ojazos inmensos, encadenados a su mirada – Pero ahora sì – mano despejándole la frente, la emoción desbordándole el rostro - El amor sos vos –necesita otra bocanada de aire para seguir. - Y un hombre sabe que està enamorado cuando antes de despertarse sin vos, prefiere no despertarse – màs aire. - Esto es en lo que me convertiste Pedro, me domesticaste…y me gusta – Y siente esa mano, densa, exasperante, descendente, que conoce el camino, que lo enloquece.
-Lento, Graziani, muy lento… – dulce, mojado, comièndole la oreja - Aunque nada mal para un banquero –beso- devenido en paisano –beso- y vecino –inaudible.
Pero para Guille, lo único lento es esa mano, que alza y demuele todo a su paso, rodando inexorable, hasta caer y arrastrarlo en el cielo de su espalda.
-Lento mi amor… muy lento… - casi eterno.

Un cambio en el aire lo despierta, con Pedro durmiendo en sus brazos. Otra noche arrebatada a la muerte. Y experimenta el mismo vértigo que buscò al montar su biplano: el deseo de volar, de despegarse de todo, flotar, soberano. La luz, la dicha del viento, la conquista. Todo lo tiene aquí. Hunde su rostro en el pelo marròn y se queda quieto, abrazado a su cielo en la tierra.

Hoy su mente està decidida a no darle tregua. No se duerme. No se inquieta. Se deja llevar, manso, a ese momento, y sonríe al recordarse cuando todavía no sabìa que la vida le estaba dando su oportunidad. Està allì. Y una vez màs, en un ahora sin tiempo, la respiración lenta le indica que ya está dormido antes de que se le ocurra una nueva protesta. Suspira. Mantiene los ojos fijos en la espalda calma hasta que el fuego merma y al fin se duerme.
Correcciòn. Sì, lo sabìa.

N del A:
¡Para disfrutar con ellos!


N. del A.(2):

El 31 de julio de ese año, 1944, había muerto Antoine Saint de Exupery. Y no me sorprenderìa que fuera un poco màs por eso, que por la guerra o la ecología, que Guillermo ya no quiera volar. 

jueves, 30 de octubre de 2014

Embrujo (7ma y 8va parte) by Antonia & Elena

Capitulo Anterior:  http://actosdefeylibertad.blogspot.com.ar/2014/10/embrujo-6ta-parte-by-antonia-elena.html


Capitulo 7

Las manos y la frente contra la puerta, ocupan el lugar que hace un momento era de Guillermo– La puta madre.
No puede creer haber perdido el control de esa forma,  pero cada vez que se refleja en sus ojos ó ve su boca, tan cerca – ¡La remil puta madre! – tiene que calmarse.

Mira la puerta cerrada sin fuerzas para acercarse a echar llave. De todas maneras, nadie se atrevería a entrar después de los gritos que escucharon. Suspira, se sienta en su escritorio, intenta poner orden a las imágenes y sensaciones que lo invaden. ¿Es posible que haya malinterpretado todo? ¿Las cenas, las charlas, los días pasados en su casa después del hospital? Todo tan natural, tan…

Guillermo salió apurado por alcanzar su propio despacho; quiere encerrarse dentro y ahogar, en un vaso de whisky el nudo que está cerrando su garganta. Entender y dominar el miedo en su mente. "¿Por qué esto y por qué ahora?¿Porqué Pedro?”.
Comprende que se miente a sí mismo, las señales fueron precisas... él se negó a verlas del mismo modo que sucedió con Luis...

-¿Qué haces acá? ¿No estabas trabajando en el ordenador de Mezcal? -pregunta apenas entra al despacho.
-Te estaba esperando. Quise alcanzarte en lo de Pedro pero... los escuche discutir y preferí esperarte acá.
Discreta al extremo, Alma no pregunta las razones de la pelea con Pedro.
-¿Qué encontraste?... ¿Querés algo de tomar?
-No, gracias. Hay algo…puede ser importante. Encontré una lista, una lista de expedientes y... haciendo un control cruzado me doy cuenta de que falta algo. Quizás sea lo que necesitamos para hacer encajar todos los pedazos de esta investigación.
-¿Tenés idea que puede ser?
-No. Lo revise toda la noche, pero no encontré nada. No está en la notebook, ni en la computadora.
-¿Pensás que lo tenga Pedro?
-No sé qué pensar, pero falta algo. En alguna parte tiene que estar...
-No te preocupes, estoy seguro de que lo vamos a encontrar. ¿Le pediste ayuda a Pablo?
-Sí, pero tampoco él pudo descubrirlo. ¿Le digo a Pedro?
-Se lo digo yo, no te preocupes… ¡el trabajo es trabajo después de todo!
El ruido de la puerta que se cierra lo alcanza mientras vuelve a llenar el vaso,
"¡El trabajo es trabajo!.. ¿A quién quiero engañar?”

No puede tomar decisiones en este momento, sale del despacho, se asoma al de Pablo para avisarle que se va, baja las escaleras a la carrera seguido por la mirada de Pedro asomado a la puerta de su oficina; que no tarda en buscar sus cosas y se dirige a su casa, agotado.
Cuando llega, tira todo arriba del sillón y lo recoge y ordena después, recordando los comentarios de Guillermo.
Abre la ducha y se desviste, la piel erizada por el recuerdo de sus manos ayudándolo a cambiarse y el calor de su cuerpo a su lado en la cama.
Se dirige a la oficina al otro día, decidido a aclarar, de una vez, la situación con él. Después de todo es necesario seguir con la investigación. Ambos están amenazados y en peligro. El tiempo corre en contra. Busca un café en el dispenser y deja la puerta de su despacho entreabierta esperando el momento apropiado para acercarse.
Acercamiento que Guillermo quiere evitar a toda costa.

Guillermo, llega, decidido a ignorarlo. Apenas entra en su despacho, se pone a estudiar  un expediente,  hasta que el ruido de alguien que entra atrae su atención.
-¿Estas más calmado?
-¿Por qué?
-Fue imposible ignorar los gritos de ayer en la oficina de Pedro y después...el silencio - Guillermo la mira curioso -Nadie sospecha nada, no te preocupés.
-¿Y vos que sabés?.
-Te conozco bien. ¿Pedro te demostro lo que siente por vos? ¿qué  hiciste Guille?.
-¿Que?
-Te asustaste, ¿no?...  no reaccionaste ¿es eso?.
Guillermo se levanta, pone el legajo sobre el escritorio y la mira pensativo.
-No sé qué hacer. Por primera vez en mi vida no se que me pasa.
Tierna,  Lourdes se acerca y lo abraza.
-Guille a veces son tan inseguro –dice mientras lo toma de la cara buscando el contacto visual- sabés que te respeto y te quiero, pero si no cruzas esa puerta por miedo, te voy a dar unas cuantas patadas…allá, donde, bueno, sabés de lo que te hablo.
Un ligero ruido en el pasillo le revela la cercanía de Pedro. Seguro vio a Lourdes entrar y quiere aprovechar su presencia para acercarse a él.
 -Voy a hacer lo que me decís. Otra opción no me queda ¿no es así? Además le tengo miedo a las punteras de tus zapatos - y la abraza, con gratitud.

Sólo después de haberla abrazado se da cuenta, por la expresión de Pedro, en el umbral, que la escena pudo ser malentendida. Justo él, tan poco propenso a los contactos físicos, un abrazo de ese tipo, hasta puede parecer que está besándola... “quizás eso sirvan para alejarlo” y se da cuenta, inmediatamente que se equivoca…de nuevo, se libra del abrazo y se vuelve hacia la puerta.
Pero, está cerrada.
- Anda Guillermo, aclara las cosas…ya es hora, de asumir la verdad.

Encerrado en su despacho Pedro descarga su furia contra el escritorio. Lourdes… como no se dio cuenta antes – ¡Que boludo! – siempre metida en su oficina, la confianza implícita en las risas, las bromas compartidas y los almuerzos, una excusa para estar…con ella.
Enciende un cigarrillo con manos temblorosas y atiende el celular que suena, insistente – No te olvides de lo que te pedí, nene. – escucha antes de estrellarlo contra la pared. Deja escapar un quejido, la cabeza sobre los brazos, los ojos llenos de lágrimas – ¿Porque no me matan de una vez?

Capitulo 8

Una mirada al reloj le confirma que solo pudo resistir treinta minutos antes de ser atraído, a la puerta cerrada, como por un imán.
Se dice que es porque deben, absolutamente, terminar de examinar los documentos dejados por Mezcal... qué tiene que decirle lo que descubrio Alma... qué el que les disparo podría intentarlo de nuevo, y tener mas suerte, antes que logren encontrar la llave de todo ...pero se miente a él mismo, son sólo excusas y lo sabe..
"¿Llamar?... no, mejor entrar...”
El ruido sordo un objeto estrellado contra una pared pone punto final a sus dudas.
Entra y ve... el celular de Pedro, en mil pedazos, en el piso y  él, sentado al escritorio, con la cabeza apoyada sobre los brazos.
-¿Qué paso?
Se incorpora sobresaltado y enjuaga rápido las lágrimas antes de darse vuelta y contestar -Nada….
-¿Y el celular?
- No me gustaba el modelo. - sostiene su mirada apenas por un instante y luego abre su agenda y empieza a pasar las páginas -¿Qué querés?
-Venia a  decirte lo que Alma descubrió...
-Ahora no. Tengo otras cosas que hacer.
Cierra la agenda y revisa los papeles apoyados sobre el escritorio.
-¿Trabajamos más tarde?
-No. Hoy no... no tengo tiempo  ni cabeza para la investigación. Mañana... mañana hablamos.
-¿Mañana?
Asiente, sin mirarlo -Sí, mañana. Cerra la puerta cuando salgas por favor
Un muro, sobre el que le parece resbalar... sin asideros; un rechazo que comprende pero que no sabe cómo superar.
Por primera vez, no sabe como salir de una situación, en la que él mismo se metió; no lo miro a la cara en todo el tiempo que se quedo en su oficina con la sola excepción de ese instante…y lo que vio en sus ojos lo aniquila. Una sensación amarga, que no comprende pero que absorbe todo de él.
Deja semiabierta la puerta de su despacho... sonríe al descubrir cuantas costumbres de Pedro asimilo... y lo ve irse, a toda prisa, sin saludar a nadie.
Comienza a pensar que recuperar el terreno perdido va a ser dificil... y toda la noche se pregunta que debe hacer... nunca se encontro en una situación parecida.
La mañana después llega, como cada día, muy temprano, espera, tranquilo, que lo alcance con el café.
Advierte su presencia antes de escuchar el ruido de sus pasos en las escaleras... la puerta de su despacho que se cierra lo alerta, los minutos que corren lentos sin que se haga ver... empiezan a preocuparlo.
Cinco minutos después, dos cafés en mano, entra en el despacho de Pedro sin pedir permiso.
-¿Trabajamos?
Se sorprende al comprobar que no tenía intención de buscarlo, no están los expedientes de la investigación sobre el escritorio... indudablemente no lo esperaba – dulce – agrega apoyando la taza frente a el. Lee, en su mirada, un dolor sordo, enseguida velado por sus párpados
 – Haceme lugar, me olvide los anteojos; usemos tu notenook y pongamos en orden la situación.
-¿De qué sirve si no se das la información que tenes? Si no haces otra cosa que acusarme...
-Basta ya. No podemos seguir así. Vos tuviste tus razones, yo las mías. No vamos a ponernos de acuerdo nunca sobre eso. Si queremos seguir trabajando juntos, tenemos que poner un punto final a lo que paso y compartir la información que tengamos... aún lo que nos parezca  menos relevante.
-Ya te dije todo lo que se...
-¡Aflojame un poquito, che!... Los dos nos equivocamos - y al decirlo apoya una mano sobre el antebrazo de Pedro – porque no empezamos otra vez.
La mirada fija en la pantalla vacía de la notebook, la postura rígida, después de un instante de incertidumbre, libera el brazo de su apretón con la excusa de tomar una lapicera con la que juguetea sin saber qué hacer.
Intrigado por esta reacción, se acerca más rozando, con su muslo, el de Pedro.
-Abrí tu cuenta de correo electrónico, te  mande un mail.
Se aleja simulando acomodarse mejor frente al ordenador y hace lo que Guillermo le indica.
Apoya el brazo izquierdo en el respaldo de la silla y se aproxima más, reclinándose sobre su hombro.-Éste es el expediente. Abrilo.
- Este? - La mirada siempre fija sobre el monitor, el rostro ligeramente sonrojado
    - Aja - Puede percibir el cuerpo tenso, y advertir el ritmo más controlado de la respiración cuando se aleja, antes de perder el control de los latidos de su corazón - Alma encontró una lista, es un expediente en Excel, una lista de pagos. Hizo un control cruzado con Pablo y descubrió que falta un expediente. Quizás sea el más importante, el que da sentido a todo lo que ya examinamos.
-No podemos seguir con la investigación, entonces.
-Podemos controlar la información que tenemos.
-Dejame decirte algo primero…el día que te…nos dispararon, esa mañana, mientras buscaba los cafés, vi al empleado de la fotocopiadora hablando con un tipo. El mismo que me contacto la primera vez y que después, intento matarme en el hospital, supongo que es el mismo que disparo y el que te amenaza también. No sé quién es, pero por fuerza tiene que ser alguien que responde al Jefe de Gabinete. Y el empleado el que filtra la información de la fiscalía.
Está esperando su reacción, lo sabe por su mirada por fin fija en la suya; continua sin recriminaciones, como decidió durante la larga noche insomne - Bien. Ésa es una buena noticia porque, así, sabemos de quien tenemos que cuidarnos. Faltan  pruebas para acusarlo de algo, pero podemos manipular la  información que podría pasar a quien nos chantajea.
-¿Manipular?
-Él no sabe de que lo descubrimos, va a pensar que es verdadera toda la información que le pasemos. Una cosa es segura. El que nos chantajea sabe que trabajamos juntos por lo cual piensa que tenes conocimiento de toda la información que tengo y qué vas a tener, a partir de hoy... empecemos con la investigación de Mezcal. ¿Cuáles son los datos sobre los que podemos trabajar?
-Ya sabes todo… una serie de movimientos bancarios, de diferentes cuentas sin aparente conexión, cuentas en el extranjero, pagos hechos a personas desconocidas y sin aparente motivo, sociedades que registran pagos sin contraprestación... nada más ... falta quien mueve los hilos y porque … sobre todo no esta claro que une esta investigación con la tuya que..
-Qué no conoces. Tampoco yo entiendo que encontró Mezcal. Porque si la documentación que tenemos me lleva a suponer enriquecimiento ilícito y tal vez, monopolio, en el estado actual no logro encontrar la conexión con la investigación que alarmo a la persona que trato de matarnos. Una denuncia por un robo de poca importancia, si no hubiera sido por el hecho de que, el denunciante es el mejor amigo del ministro que te puso en el puesto de Mezcal… descubrí, en el curso de las investigaciones, que la chica es la amante del ministro y que, probablemente,  actuó bajo el efecto de drogas consumidas durante una fiesta.
-Pero qué conexión puede tener...
-Ninguna, aparentemente ninguna. El hecho es que, de repente, todo quedo parado... nadie quiere hablar... desaparecieron testimonios... y falsearon declaraciones
Suena el celular y Guillermo se apresura en contestar.
-Sí, Pablo, ahora voy. - luego se levanta y se dirige hacia la puerta -Tengo que ir a ayudarlo con algo. Cinco minutos y vuelvo.
Pasan unos minutos cuando vuelve a sonar el teléfono que Guillermo olvido sobre su escritorio Sobre el display lee un nombre desconocido: María.
- ¡Hijo de puta! Faltaste a la cita! Te advertí! Todos van a saber quién Guillermo Graziani y lo que le hiciste a Luis!...

Corta y sostiene, pensativo, el teléfono en su mano.

-¿Qué estás haciendo con mi celular?

-continuará-



jueves, 23 de octubre de 2014

Huesos (16vo Capítulo) by Elena



Epílogo
Herencia (2da parte)


Para Lilita que me saco la palabrita “fin” tres veces.



Los relámpagos iluminan la noche mientras adentro se desata otra tormenta cuando Fabián enfrenta a su hijo que regresa del cementerio.
-Explicame que eso de que presentaste el curriculum en el hospital de Trelew.
-Ah…sí; y con mi experiencia es muy probable que me acepten.
-¿Te das cuenta que no vas a ganar ni de cerca lo mismo que allá?
-No me importa
-¿Y tu desarrollo profesional, tu futuro, tampoco te importa? -  intenta hacerlo razonar - te estás apurando en tomar decisiones, no podés dejar todo por un capricho, hace unos días que estamos acá y ya te querés mudar.
-Es una decisión tomada, papá – replica con firmeza.

Cambia de estrategia sabiéndolo terco como una mula - ¿Te das cuenta el quilombo que es mudar todo desde Buenos Aires y Paris?
-Volve vos a París, si querés, yo me quedo – desafía.
-¡No me hables así! – contesta gritando - ¡teneme un poco de respeto! -  cierra los ojos un instante tratando de calmarse, suspira y explica - sos la única familia que tengo y vamos a estar a miles de kilómetros, ¿para vernos cuando? ¿Un par de veces antes de que yo ya no pueda viajar o me muera?
-Viejo…no te pongas así…¿no lo ves? El abuelo hizo su vida acá, el también hubiera querido…
-¿¡Qué mierda sabés lo que hubiera querido!? – aprieta los puños y estalla cuando las palabras de Guillermo resuenan en su cabeza “Hijito, la ciudad ya está demasiado grande y ruidosa para mi, y… tengo cosas que cuidar allá”. - ¡Raja de acá Daniel!
-Papá…
-¡Andáte antes de que te cague a trompadas!

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Lo encuentra tomando un café afuera, bajo el diáfano cielo azul claro de la mañana siguiente.
-¿Podemos hablar bien? – y continua ante la silenciosa y ceñuda figura de su padre – mira… yo viajo a Francia y me ocupo de mudar todo lo de allá, vos encárgate de la casa de la Capital, no es tanto lío, dijiste que le podías ayudar a Manuel con la Administración de las empresas y …
-Está bien , hijo, está bien – responde con tono cansino.
-Afloja, viejo… tenés el avión, no me vas a decir que no te gusto volar el otro día, se te notaba en la cara.
-Ya te dije que sí – contesta serio – ¡basta! – protesta sacudiéndose el abrazo y las cosquillas de encima - ¡me vas a hacer volcar el café! – lo aparta haciendo un esfuerzo por no reírse - ¡termínala!

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Las sabanas vuelven a cubrir los muebles de caoba y las cajas se apilan en las habitaciones del casco de Orión – Ayudame a ordenar Daniel, que después te desapareces por ahí.
-¿Y estos avioncitos?
-Un juego para armar que me regalo papá.
-Son del año del pedo – esquiva el manotazo riendo.
-Año del pedo… ¡te voy a dar mocoso de porquería! ¡Tené cuidado, no los vayas a romper!
-Habría que repintarlos y ponerlos en alguna de las vitrinas.

Y un par de meses después…

-Mañana empiezo en el Hospital.
-Bueno.
-Voy a quedarme en el pueblo en la semana para no viajar tanto.
-¿Me haces venir al medio del campo y te vas?
-Es que si hay alguna urgencia necesito estar más o menos cerca. No te enojes.
-No me enojo, hijo – miente - pero venís el viernes, y averiguame por algún hangar cerca para que pueda ir a visitarte.
-¿Si usas el coche no es más fácil? Sabias que hay un montón de cosas con el nombre del abuelo y de…
-Pedro; me imagino. En auto no tiene gracia.
Sólo en la enorme casa se concentra en la administración de las Estancias e hilanderías, pide créditos para modernizar las maquinarias, reduce gastos y optimiza la compra de insumos, entre vuelos y dilatados paseos por la finca.

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-Sr. Fabián.
-Tutéame, Manuel.
-Llego una carta de la Universidad de La Plata, le van a otorgar el título de Doctor Honoris Causa a Don Pedro y nos invitan a la ceremonia.
-Anda, vos, después de todo lo conociste mejor que yo, y este año ya viaje más de lo que me gusta – contesta mientras lee la tarjeta “Pedro D. Beggio” y pregunta – ¿la D de que es?
-Daniel
El recuerdo, como un rayo, lo inmoviliza en la silla “¿Puede el abuelo elegir el nombre?”, hasta que la voz de Coliqueo lo devuelve a la realidad.
-Sería mejor que un Graziani lo recibiera. ¿Se siente bien?
-Si.
-Se puso pálido de golpe.
-¿Cuándo es?
-En Septiembre.
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Respira hondo antes de abrir, por segunda vez, la puerta de la casa de El Michay, necesita información para preparar el discurso de la entrega del título. Se detiene un instante ante las fotos de las excavaciones y los dibujos firmados por su padre, antes de dirigirse a la biblioteca. Revisa los nombres de los libros en los estantes, paleontología, novelas, geología, Formaciones sedimentarias del Cretáceo Superior y del Terciario de Patagonia de Florentino Ameghino, algunos de autoría compartida Beggio- Linares, recoge el papel que cae cuando abre uno de ellos, el dibujo de un zorro en el trazo inconfundible de Guillermo.
Rodea lentamente el escritorio estudiando las fotos debajo del vidrio, los dos junto al biplano, en las inauguraciones del Museo, las sierras de Córdoba, montañas y paisajes de toda la Patagonia, su padre en la estancia montando a caballo y haciendo asado… hasta que se desploma en la silla y hunde, resoplando, la cabeza entre los brazos cruzados sobre la mesa. No sabe cuánto tiempo permanece así hasta que el débil golpe en la puerta lo hace reaccionar y levantar la vista.
-¿Necesita algo Fabián?
-Estaba buscando material para escribir el discurso para la ceremonia. Te pedí que no me trates de usted, Manuel. Decime una cosa, ¿Pedro nunca se casó?
-No.
-¿Pero no vivió con nadie? ¿No tuvo hijos? No veo fotos más que de …
El tono suave en la respuesta que demora en llegar, palabras que cuentan lo impronunciable – después que su padre falleció, él se dedicó a dar clases en la escuelita que tenemos para los trabajadores de la estancia, enseñaba ciencias, dibujo y astronomía. Me acuerdo que hablaba en mapuche con mi padre, “para practicar” decía, y nos contaba los viajes que había hecho con Don Guillermo…
Levanta la mano interrumpiendo el relato - Traeme un whisky, por favor, y dejame sólo.

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Llega la primavera y con ella las flores, el canto de los pájaros, la parición de las ovejas y el viaje a La Plata.
-¿Seguro no querés que te acompañe?
-No, hijo, quedate, hay mucho trabajo, ayudale a Manuel, creo que lo volví loco con todas las modificaciones que hice.
Recibe el diploma y las felicitaciones que no son para él y cruza, después, el parque hasta el Museo. Camina por las salas del Departamento de paleontología mirando los detalles que nadie más ve, la relación entre dos hombres que cambio el destino de tres generaciones y la historia de toda una región.

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El auto lo recoge en el aeropuerto cuando regresa a Trelew – ¿Daniel?
-En el pueblo, lo llamaron para una cirugía de urgencia.
-Hay que mandar a enmarcar el título y las fotos, traje el video también para que lo veas, salió todo muy lindo. ¿Las ovejas bien?
-Sí, con el nuevo sistema de alimentación el porcentaje de corderos al pie parece que aumento. El clima ayuda bastante, además, este año.
Se estira, relajado, en el asiento mientras ve el paisaje correr a través de la ventanilla – Perfecto.

Tarde esa noche, da vueltas por la casa a oscuras sin poder dormir. Piensa, parado frente a los cuadros con los dibujos de constelaciones, en el hombre con quien jugaba a la pelota en el patio el día de su décimo cumpleaños, su discreta presencia en casamientos y funerales, el mismo que esperaba en el coche a su padre para volver a Trelew, cuando concluía cada visita a Buenos Aires. Sin saber bien cómo se encuentra en la habitación de Daniel, buscando los diarios de viaje de Guillermo. Suspira, se sienta en la cama y enciende un cigarrillo. Exhala el humo intentando calmarse, antes de decidirse a abrirlo y leer algunas líneas “Estudio Ciencias Naturales, Química, Farmacia, Geografía y Dibujo en la Universidad de La Plata… Desayuna té o café y comparte su cena conmigo. Por algo esta tan flaco” pasa el dedo por el borde de algunas páginas arrancadas “según Pedro… creo que empiezo a acostumbrarme a este lugar… esta, a veces, de un humor taciturno, algo hosco y callado… el zorro ya no volvió… 24 de diciembre de 1921. Espero que le guste a Fabián el juego para armar aviones que elegí para él. Me tendré que repartir entre extrañar a uno u a otro”.

El amanecer lo encuentra en el auto camino al viejo cementerio, se detiene unos minutos para cortar algunas flores del cultivo de Michay. Estaciona frente al portón de hierro y camina despacio por los cuidados senderos. Sonríe cuando al fin localiza lo que busca– Se salieron con la suya nomás – dice mientras apoya una rodilla en el suelo - Papá, volví - divide el improvisado ramo y deja la mitad en cada una de las tumbas – Hola, Buscahuesos.


Fin